La adrenalina de ver la vida desde un volante

Posted on August 30, 2010. Filed under: Uncategorized |

Ernesto Perpén   tiene 85 años  y es un apasionado del Turismo Carretera (TC). Vivió de cerca la adrenalina de andar a más de 200 kilómetros por hora en caminos de tierra.

Ernesto empresario jubilado, se casó  hace 52 años, con Ada Gianelli, su mujer hasta el día de hoy, con  la que tuvo tres hijas y diez nietos.  Hoy vive en el barrio de Palermo. Fue íntimo amigo del automovilista argentino, Juan Gálvez (1916-1963), 9 veces campeón del TC, la categoría más popular de la Argentina. “A través de las carreras tuve la oportunidad  de conocer prácticamente todo el país. Colaborando con el mayor volante que tuvimos en la Argentina”. Esta experiencia me permitió forjar  un  carácter de hombre audaz ante los desafíos que la vida me presentó, y sobre todo me animó a  crear mi propia empresa de transporte.”

La Biela, un bar  ubicado en el coqueto  barrio de la Recoleta, es el lugar preferido de “Cacho”, como lo llaman los mozos y amigos que lo conocen desde hace más de 40 años. Allí, se sienta en una meza rodeada de cuadros de grandes corredores de TC, entre ellos su querido “Juancito” como se lo apodó a uno de los Gálvez.

Ernesto en la Biela

Ernesto sentado en una mesa de La Biela,espera su café y el diario. Atrás se encuentran los cuadros de grandes corredores de TC. Foto de J.P.P

A  los 20 años  Cacho se vino solo a Buenos Aires, a trabajar en el negocio de su tío, que era un importador de neumáticos. Sus primeros tres meses en la gran  Ciudad trascurrieron sin sufrir dificultad alguna, hasta que en septiembre de 1947 su tío murió súbitamente,  generando que su mujer vendiera el negocio de su marido, dejando a Cacho en la calle. Tuvo que rebuscarsela durante un año haciendo changas.

Pero su suerte cambió a partir de que consiguió representar en Buenos Aires a Carelli, una empresa de fundición de hierro y acero. Ernesto comenzó a ganar dinero y a vincularse, y a incursionar  en el mundo del TC.  Así  por casualidad conoció a  Gálvez, en el gran premio “La vuelta a  Santa Fe”.  Juan Gálvez al no encontrar un hotel en el pueblo de Venado Tuerto,  se quedo a dormir en la casa de la hermana de Cacho, el único lugar disponible para descansar en todo el pueblo. Ahí fue donde se conocieron y empezaron una gran amistad.

“Sin duda el TC de las décadas del 40, 50 y 60 era más apasionante y peligroso que ahora. Los riesgos eran mayores porque se corría en caminos de tierra, en el desierto pampeano, en caminos montañosos. Nada que ver a lo que es hoy, donde los pilotos se destacan por correr a altas velocidades en circuitos cerrados”. De hecho Fangio se inició como conductor corriendo en el TC. Cacho recuerda una carrera en el que el quíntuple campeón de Formula 1 le dijo: “Cachito que bien que anda tu pollo, es un gran corredor, aprendé todo lo que puedas de él”.  Es hasta el día de hoy que Ernesto, se acuerda de ese consejo del mejor automovilista  de todos los tiempos y se emociona por haberlo podido tratar”.

Se observa en su cara arrugada, los rasgos de un hombre temperamental, pero cálido,  vestido de traje se acerca a uno de los cuadros en La Biela, y muestra con orgullo una fotografía del gran premio del año 1951, en la que Cacho le está realizando el auxilio al Ford cupe de Gálvez.

foto en la pared de La Biela

Este Cuadro se encuentra en una equina de La Biela. Aquí se lo muestra a Cacho (el que se encuentra al lado de la puerta), haciendo el auxilio al ford cupe de Juan. Foto de J.P.P.

Visiblemente emocionado, orgulloso de haber sido testigo de aquella época dorada del TC, habla con una voz potente y media ronca de las tareas que realizaba para Juancito. “Yo corría en la clasificación y le hacia la ayuda logística y técnica a Juan”. Durante los años 1949, 1950 y 1951,  Cacho  aprovecho los recorridos por el interior del país, para diseñar un mapa con todos los caminos que comunicaban a las distintas  provincias, que luego en 1951 usaría para crear “Transportes Perpen S.A.”.

En sus años al  lado de los Gálvez,  Ernesto observó y mamó de cerca la pasión en las provincias por este deporte fierrero. Pasión que aún hoy existe en todo el país con el TC 2000 y el TC, la categoría más tradicional y antigua.

Luego de haber acompañado por más de 8 años a Juancito, Cacho dejó  los autos de carreras para dedicarse  a su empresa de transporte. “Después de haber arriesgado mi vida varias veces corriendo el auto de Juan, de haberme dado unos cuantos golpes importantes, decidí abandonar la adrenalina de la velocidad, para dedicarme de lleno a mi proyecto”. Sin embargo siguió cerca de Juan Gálvez asesorándolo en cuestiones de logística, hasta 1963 que su amigo sufrió un accidente mortal en Olavarria, costándole la vida. Esto le puso un punto final a su aventura fierrera, el golpe anímico fue tan grande que Ernesto juró nunca volver a correr.

Choque del auto de Juan en Olavarría

Ernesto observa atonito como quedó el auto de su amigo después del accidente en el gran premio de Olavarria (1963). Foto de J.P.P.

Hoy  disfruta alegre de  los amigos, la familia y la vida, reduciendo todo a una frase que  Cacho repite constantemente: “La vida es una milonga y hay que saberla bailar, yo lo hice y lo sigo haciendo”.

cómo lo vi

Llegué a Ernesto gracias a mi abuelo, que trabajaba en un laboratorio que transportaba sus productos al interior del país con la empresa de transporte de Cacho, con quién tenia una amistad de la infancia. Cuando llame a Cacho, me trató cordialmente y me invitó a encontrarme con él en el bar La Biela, lugar que frecuenta hace más de 40 años. Allí me encontré con un hombre de traje, con una personalidad muy calida, pero al mismo tiempo muy temperamental. Por su forma de hablar y de vivir me transmitió que es una persona muy independiente, familiera y atenta. A lo largo de la entrevista no paraba de entrar gente a saludarlo, fácil debo haber contabilizado unas veinte personas que lo saludaron con alegría. Sin duda es un hombre que ha vivido una vida muy agitada, pero que no se arrepiente de nada, me encantó entrevistarlo, a pesar de que por momentos su mirada y mente parecieran estar en otro lado, como recordando algún momento de su rica historia de vida. Es un personaje callado que solo dice lo necesario, transmite mucha seguridad y tranquilidad. Fue un reportaje distinto, no imaginé encontrar una persona con tantas anécdotas deportivas y políticas,  ya que conoció bastante bien a Perón y a Alfonsín.

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One Response to “La adrenalina de ver la vida desde un volante”

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Juan Pablo:
Deshabilitá los snap shots… por favor, por favor, por favor.
Bien el título y la bajada.
¿Por qué el título tiene mayúsculas en cada palabra? Queda feíto.
Bien los enlaces.
Cuando decís “íntimo amigo del automovilista argentino, Juan Gálvez

(1916-1963), 9 veces campepon del TC…”, fijate que no va coma antes ni

después de Gálvez, pues él no fue el único automovilista argentino. Hay

una diferencia entre aposiciones explicativas y especificativas.
No dejes citas sueltas. Aunque sabemos que habla Perpén, hay que acompañar

la cita de un verbo declarativo.
Ciudad es sustantivo común: va en minúscula.
En este pasaje sobran los gerundios de posterioridad, incorrectos:
“en septiembre de 1947 su tío murió súbitamente, generando que su mujer

vendiera el negocio de su marido, dejando a Cacho en la calle”. El

gerundio, casi siempre, está de más, y conviene que uses verbos

conjugados. Igual más abajo: “hasta 1963 que su amigo sufrió un accidente

mortal en Olavarria, costándole la vida”.
Rebuscársela, con acento. Es esdrújula.
Una frase para trabajar:
Es hasta el día de hoy que Ernesto, se acuerda…
Podés decir:
Hasta el día de hoy Ernesto se acuerda…
Es más concisa y se elimina la coma entre sujeto y verbo, incorrecta.
Discordancia:
Se observa en su cara arrugada, los rasgos…
Es:
Se observaN, en su cara arrugada, los rasgoS…
Medio(a) es adjetivo y es adverbio. En “medio ronca”, es adverbio, pues

modifica a un adjetivo. No concuerda con él porque no es adjetivo.
Aprovechó-aprovecho: valor diacrítico de la tilde.
El dato de que mucha gente lo saludaba en La Biela es importante.
¿Familia?
Juan Pablo, estás a punto de terminar en nuestra materia: hay que mejorar decididamente en las cuestiones lingüísticas, porque los errores restan calidad al trabajo.
Tp aprobado.
Saludos, marita


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